¿Qué es la publicidad subliminal?

Con esta pregunta parece que entramos dentro del mundo de los misterios de nuestra mente, de cómo influir en nuestro comportamiento de una manera sibilina, astuta e incluso retorcida.

Todo comienza en 1957 cuando Vance Parkard se ocupa del tema en “Los persuasores ocultos”, inmediatamente después se publican en la prensa numerosos artículos sobre el experimento que James Vicary realiza en una sala de cine de Nueva Jersey.  Tal experimento consistió en incluir uno o dos fotogramas por minuto con la marca que se deseaba publicitar (algunas fuentes indican que dicha marca fue Coca Cola, otras fuentes dicen que fue una firma local de palomitas, y otras finalmente dicen que eran ambas a la vez), de tal manera que el ojo humano no lo percibía, pero el cerebro sí. Poco tiempo después James Vicary dio a conocer sus informes sobre el experimento, y los datos fueron sobrecogedores, ya que en el descanso de la película la venta de Coca-Cola y palomitas había aumentado un 18% y un 58% respectivamente, de esta manera James Vicary se convirtió en el padre de la publicidad subliminal y comenzó una etapa de controversia en este campo.

Para ser más rigurosos, y según CNICE, hay que decir que la percepción inconsciente consiste en la presentación de estímulos visuales o auditivos de una intensidad o en un espacio de tiempo inferior los requeridos por el umbral de la conciencia, de modo que el receptor puede responder a ellos sin ser consciente de por qué lo hace. Dado que la percepción se encuentra por debajo (sub-) del umbral (-limen) de consciencia, este fenómeno es conocido como persuasión subliminal.

La percepción subliminal ha sido utilizada en el ámbito clínico de la psicología, además de en comunicación política, en el cine y en producciones televisivas.

Los mensajes publicitarios que incluyen estímulos dirigidos al inconsciente del público son reconocidos con el nombre de publicidad subliminal. Pueden ser de dos tipos:

  • La emisión de un estímulo durante un tiempo o en un espacio muy breve o a una intensidad muy baja.
  • La presentación disimulada del estímulo.

Os propongo aquí un vídeo con varios ejemplos. Ahora os toca a vosotros decidir si puede influir o no en nuestro comportamiento o, simplemente, es una forma un tanto exagerada de “sacar las cosas de quicio”

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