Ha llegado la revolución tecnológica al mundo del dinero. Las fintech.

No os veo a ninguno de vosotros trabajando en un banco. Al menos bajo la idea tradicional de banco. El estar detrás de una mesa y esperar a que el cliente llegue para hacer una transferencia o que le abramos una cuenta o que le gestionemos la concesión de su préstamo hipotecario, eso, ya está muerto. Ya hace tiempo que está instaurado que el propio cliente haga las transferencias, busque las condiciones de distintos depósitos por Internet o saque él solito el dinero en los cajeros. No es necesario a nadie (presencial) para hacer estas operaciones.

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Oficina de BBVA en C/ Orense en Madrid. Este es el modelo que quieren imponer en 2020.

Hace casi un año, el Banco de Santander anunció su plan de ajuste en el que se presenta que se cerrará algo que cada vez es menos usado por los Millenial: las sucursales u oficinas más pequeñas. Así, pretende pasar de las 3467 actuales a poco más de mil en 2018. BBVA ha anunciado también que ellos van por el mismo camino.

 

Y es que la tecnología ha revolucionado todo. Ha revolucionado nuestra manera de escuchar música, de ver la tele, de hacer nuestras compras, de viajar e incluso de relacionarnos con los demás. El dinero y el sector financiero no podía ser menos.

Fintech viene de unir finance + technology. Ahora parece bastante más fácil entender el término y podemos definir fintech como las empresas que utilizan la tecnología para optimizar, agilizar y abaratar procesos financieros. Poseen los siguientes modelos de negocios:

  1. Préstamos y créditos: dentro de este modelo encontraríamos los famosos crowdfunding (micromecenazgo) y crowdlending (prestamos p2p entre particulares y empresas). Por último en este grupo encontraríamos a las plataformas de prestamos directos a través de internet.
  2. Pagos y transferencias: encontramos aquí plataformas que lo que se dedican es a realizar pagos y transferencias a través de internet sin necesidad de pasar por la sucursal. Es verdad que la banca tradicional cuenta con este tipo de servicios pero, son las propias empresas de Internet las que más están innovando en este sector.
  3. Trading: son plataformas que se basan en compraventa de acciones u otros instrumentos financieros cotizados en bolsa. También existen numerosas aplicaciones de mercados de commodities, que son un tipo de inversión que constituyen una alternativa a la bolsa, así como las plataformas de mercados de divisas (también conocido como Foreign Exchange, o por su abreviación forex o FX).

Si lo piensas bien, llevas utilizando la tecnología en tus finanzas durante bastante tiempo: si has hecho una compra por Internet, probablemente hayas pagado a través de Paypal. Ésta está considerada, precisamente, como “la abuela” del sector. Pero es verdad que el sector fintech ha irrumpido con fuerza en España desde hace solo unos pocos años.

¿Y cuáles son las fintech que tenemos en España? Echa un vistazo a esta página. Seguro que te sorprenderá.

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Oye, Elena, ¿es lo mismo un préstamo que un crédito?

La respuesta es no.

linea-de-credito-online-empresasEn un préstamo, la entidad financiera nos otorga el dinero de golpe, nos lo ingresa íntegro en nuestra cuenta. Por tanto, los intereses se calculan sobre la cantidad total prestada (o, como dicen los financieros, sobre el monto total prestado).

Pero en un crédito, la entidad financiera simplemente nos dice que tenemos a nuestra disposición una cantidad de dinero, la cual podemos disponer libremente (hasta un límite, claro está). Y no solo tenemos flexibilidad para disponer, sino también para reembolsar el dinero, dentro de los plazos fijados en contrato.

Aquí tienes las principales diferencias entre los dos productos:

Préstamos

Créditos

Es un contrato real, pues se perfecciona con la entrega del dinero Es un contrato consensual, pues se perfecciona con el mero consentimiento de las partes
La entidad financiera entrega al prestatario una cantidad de dinero La entidad financiera pone a disposición del cliente dinero hasta un cierto límite
En la fecha de vencimiento, el titular del préstamo tiene que devolver el importe total En el momento del vencimiento el titular del crédito solo devolverá el saldo vivo
Los intereses se calculan en función del capital pendiente de amortizar Los intereses se calculan sobre el capital dispuesto.
A su vencimiento, el préstamo debe quedar pagado, o de lo contrario, instrumentar un nuevo préstamo A su vencimiento, se puede renovar una o varias veces
El prestatario solo reduce la deuda con las amortizaciones previamente establecidas El acreditado puede hacer devoluciones totales o parciales de las cantidades dispuestas que se reflejarán en la cuenta de crédito. Puede, incluso, superar las cantidades ingresadas a las cantidades dispuestas
Los intereses, comisiones y gastos se calculan al principio de la vida del préstamo Normalmente, se liquidan intereses trimestralmente
Fuente: Gestión financiera. Ediciones Paraninfo

Como puedes observar, son dos productos de financiación pero totalmente distintos. Según lo que deseemos financiar nos convendrá uno u otro. Y como podrás estar deduciendo, los créditos son más apropiados para cubrir los desfases de cobros y pagos que pueden tener las empresas. Y también cuando no tienes que financiar algo que tienes que pagar de una vez, como por ejemplo la matrícula de un máster o la compra de un coche. Para esto último sería más aconsejable un préstamo.

Pero ¡ojo! también conviene recordar que cuando hablamos de créditos y préstamos suele aparecer la siguiente diferencia (esto lo recordareis de contabilidad, ¿verdad?):

  1. Cuando recibo dinero estoy hablando de un préstamo. Es decir, para mí es una obligación de pago, lo tengo que devolver.
  2. Pero cuando soy yo quien presta dinero hablo de crédito. Por tanto estoy ante una operación de activo, ya que tengo un derecho de cobro.

Así pues, cuando oigas hablar a alguien de que “le han concedido un crédito” para financiarse la compra de su casa, por ejemplo, realmente está hablando desde el punto de vista del banco. Para el banco es un crédito, aunque para el ciudadano de a pie es un préstamo. Y concretamente en este ejemplo, un préstamo hipotecario.

Si quieres saber más, pulsa aquí y aquí

Feliz Navidad

Hemos terminado este primer trimestre del curso. Y lo hemos hecho deseándonos todos una feliz Navidad y un bonito y próspero 2017. 

Solo espero que este mismo ambiente de amistad y buenos deseos nos acompañe durante todo el curso.

Que todos vuestros sueños se cumplan.

¡Nos vemos en enero!

El club del monólogo 

El primer trimestre del módulo de comunicación está dedicado a la comunicación oral y a la comunicación no verbal. Para practicar, qué mejor que presentar al resto de compañeros un tema durante cinco minutos. Además hemos conocido pueblos y países nuevos, cómo cuidar un bonsai, cómo ser un donante de médula, cómo jugar al pin pon, cuáles son los entresijos del Ademar o de Portaventura o cuáles han sido algunas de las mejores experiencias que los compañeros han vivido.

No es fácil hablar en público, pero si no nos ponemos a prueba no sabremos nunca dónde podemos fallar y, por tanto, no sabremos nunca cómo mejorar. Y hablar en público es algo que se aprende…hablando en público.

Seguro que ha sido una buena experiencia para todos.

Y ahora que hemos empezado…¡hay que continuar! 

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La guía definitiva del lenguaje corporal

Es raro que no me encuentre en mis clases a alguien a quien no le interese en absoluto este tema. El lenguaje de nuestro cuerpo apoya lo que decimos, nos socializa, a veces nos traiciona… pero conocerlo es fundamental para ser totalmente conscientes de cómo nos comunicamos y poder así seguir con esta tarea continua que es pulir nuestra personalidad.

Me voy a basar en esta ocasión en la entrada de Pau Navarro Todo Lo Que Deberías Saber comunicacion-no-verbal11Sobre el Lenguaje Corporal.

  • ¿Estás de acuerdo con él?
  • ¿Realmente es tan poderoso el lenguaje no verbal?
  • ¿Añadirías algo más?

 

 

 

La escucha activa y el cine

En el post ¿sabes escuchar? se exponían habilidades que mejoraban nuestra escucha activa y hacían que la comunicación fuese mejor y más fluida. Ahora es el momento de ver ejemplos. Para ello, el séptimo arte nos ofrece multitud de  situaciones de lo que puede ser escucha activa. He seleccionado las siguientes escenas:

  1. Del revés. Inside Out (2015).

La película de las emociones por excelencia muestra un ejemplo de cómo la empatía bien encauzada puede hacer que nuestro interlocutor “se vacíe por dentro” y nos muestre un poquito de su alma. Fíjate que Alegría no fue capaz de arrancarle una palabra al elefante, cosa que sí logró Tristeza. ¡Lo que se puede ayudar, simplemente, escuchando!

2. Patch Adams (1998)

Observa el lenguaje corporal del doctor. ¿Realmente está escuchando? Además el hilo de la conversación se pierde totalmente y el paciente se da cuenta cuando introduce “otros elementos” en la misma y el médico ni se da cuenta…

3.Mejor imposible (1997)

Se puede escuchar sin decir ni una sola palabra. Pero ¡qué importante son nuestras expresiones! Observa a Helen Hunt y cómo es capaz de transmitir solo con su rostro.

 

Pero… puede también ser interesante saber qué no es escucha activa. Observa 😉

Ahora solo toca ponerlo en marcha. ¡adelante!

 

¿Sabes escuchar?

Saber escuchar parece fácil, pero no lo es. OIR es fácil. ESCUCHAR implica un esfuerzo por parte del oyente, que no mucha gente está dispuesta a hacer. Pero saber escuchar es poderoso. Según Pau Navarro de Habilidad Social, la escucha activa bien utilizada genera confianza, cercanía y seguridad. Y esto trasciende el mundo de los negociadores y mediadores para transformarse en una arma imprescindible para convertirte en mejor comunicador. Es más, puede ser hasta curativo para aquél que acude a ti para “descargar” sus emociones.

Entonces, ¿cómo escuchar bien, o cómo escuchar activamente?. Aquí te presento 13 habilidades.

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1. Primer paso: tienes que ser escuchante, no juez

Qué difícil es escuchar sin juzgar a la otra persona ni sacar conclusiones precipitadas. Sin embargo es fundamental el vencer esta impaciencia para comprender a los demás en sus sentimientos. A veces no se encuentran palabras ajustadas a las emociones y el emisor es impreciso. Es necesario recordar esto para no convertirnos en alguien que, simplemente, juzga

2. Resiste la tentación de dar consejos

Hay un problema cuando se ofrece un consejo y es que se da bajo el contexto del consejero y no dentro del contexto del hablante. Realmente cuando hablamos no lo hacemos para que nos den consejos sino para que alguien nos escuche y nos ayude a encontrar nuestras soluciones. Además, quien aconseja ¿no querrá realmente hablar de sí mismo?

3. Interrumpe sólo cuando sea imprescindible

Otro ejercicio bastante difícil. En la mayoría de conversaciones la gente se interrumpe constantemente (o se grita, véase los programas de debate). Cuando alguien interrumpe está mandando los siguientes mensajes:

  • Lo que tengo que decir es más importante que lo tuyo.
  • Esto no es una conversación, es una discusión y quiero ganarla.
  • No me apetece escuchar los detalles de tu opinión.

Cuando practiques la escucha activa deja que sea tu interlocutor el que guíe la conversación hacia donde él desee. Evita hacer preguntas o sugerencias que puedan interrumpir y conducir hacia otros temas, como por ejemplo “Quizás deberías tener en cuenta también…” o “Esto me recuerda a cuando…”

4. Haz referencia a los detalles que recuerdes

En general somos malos recordando detalles de conversaciones anteriores. Sin embargo, si te acuerdas de alguno y eres capaz de mencionarlo durante la conversación, por pequeño que sea, lograrás un efecto muy interesante.

Tu interlocutor sentirá que la última vez que hablasteis le prestaste atención y que le diste importancia, por lo que probablemente se anime a sincerarse y abrirse todavía un poco más.

5. Redirige la conversación cuando sea necesario

A menudo es inevitable que las conversaciones se vayan a otro sitio. Si alguien te está contando la experiencia de cuando se fue de voluntario a Nepal y te dice que allí se encontró con un amigo vuestro en común, lo más normal es que le preguntes cómo estaba tu amigo.

Sin quererlo, habréis pasado de hablar de su experiencia vital como voluntario a conversar sobre la vida de vuestro amigo, lo cual os puede llevar a dejar atrás lo que tu interlocutor quería contarte realmente.

Cuando una pregunta conduzca hacia una dirección que no tenga que ver con lo que tu interlocutor quería contarte, es responsabilidad tuya como escuchador activo volver a redirigir la conversación hacia su origen: “Me alegro que te encontraras a Alex, pero explícame más sobre tus aventuras en Nepal”.

6. Repite lo que acabas de oír

Una manera muy sencilla de evidenciar que estás escuchando y lograr así que la otra persona esté más motivada para seguir hablando es repetir de vez en cuando lo que ha dicho, independientemente de si estás de acuerdo o no.

Así demostrarás que has escuchado lo que te estaba diciendo. También puedes atreverte a sacar conclusiones para que te confirme algún aspecto que desees aclarar: “Entonces llegaste una hora tarde a la cita. ¿Es que estabas muy nerviosa?”.

Pero…

7. Refleja sus sentimientos para que se abra emocionalmente

SENTIMIENTOS.pngEn una conversación se puede compartir información, datos y opiniones. Pero también puedes compartir y reflejar sentimientos. Los sentimientos son más difíciles de adivinar pero son muy importantes porque crean un mayor vínculo con tu interlocutor al demostrar empatía e implicación.

No te limites sólo a repetir literalmente lo que acabas de oír: debes intentar interpretarlo en términos de las emociones que la otra persona pueda estar sintiendo. La forma de hacerlo es sencilla. Se trata de añadir una emoción a lo que te acaban de contar: “¿Entonces te sientes triste/alegre/enfadado/etc cuando tal cosa ocurrió?”

Sería como ponerle una etiqueta emocional a la otra persona para asumir que siente unas emociones concretas sobre lo que te está contando: “Por lo que me dices, debiste sentirte muy frustrado cuando no contaron contigo para la fiesta”.

Incluso cuando te equivoques de emoción te será muy útil para que tu interlocutor se abra emocionalmente, porque le estás dando la posibilidad de negarla. Si responde que eso no es lo que siente, lo más probable es que clarifique cuál es su sentimiento real.

8. Pregunta por las consecuencias de lo que te acaba de decir

Ésta es la técnica más poderosa de todas para lograr que la gente llegue a la solución de sus problemas por sí misma. Y a la vez la más sencilla.

Consiste en hacer preguntas que, aunque parezcan redundantes, os permitan a ti y a tu interlocutor profundizar en sus sentimientos: tan sólo debes preguntar qué cree él que pasaría si ocurriera lo que acaba de decir.

También puedes ir más allá y preguntar qué ocurrió la última vez que atravesó por una situación similar: “¿Qué pasó la última vez que dejaste de tomar la medicina que te prescribió el doctor?”.

De esta forma le estarás haciendo recorrer el mismo camino que la ha llevado a tomar esa decisión. Lo más probable es que se reafirme por sí mismo y se sienta reconfortado.

10. Utiliza refuerzos positivos y lenguaje corporal abierto

Aunque suene a tópico, una forma muy sencilla de demostrar que estás prestando atención es utilizar palabras de refuerzo como claro, ahá, , comprendo, y todas las que utilices habitualmente.

El lenguaje corporal también es importante. Demuestra tu atención encarando todo tu torso (y pies, no los olvides) hacia tu interlocutor, mantén una postura abierta (evita cruzar brazos y piernas) e incluso anímale a que siga conversando con gestos de expectación como levantando las cejas.

También está demostrado que reflejar la postura corporal y expresiones faciales sirve para generar más empatía en situaciones emocionales, siempre y cuando se realice con discreción. De hecho, si realmente estás escuchando lo más probable es que lo estés haciendo de forma inconsciente.

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11. Respeta los silencios

En varias investigaciones se ha visto que la principal diferencia entre los mejores negociadores de rehenes con el resto es que los más eficaces escuchan mucho más de lo que hablan, y además respetan los silencios.

Lógicamente una de las claves de la escucha activa es escuchar, pero debes también sentirte cómodo con los silencios. Los silencios dan tiempo a las personas a pensar y encontrar las palabras más precisas, así que no les niegues ese derecho.

Por otro lado el silencio es especialmente útil en situaciones tensas porque ayudar a calmar la tensión, y eso es imprescindible para que alguien deje de actuar de forma emocional y empiece a comportarse de forma más racional.

12. Evita los errores típicos

Es conveniente también que evites ciertos errores que pueden suponer un obstáculo para la comunicación y una desconexión emocional con tu interlocutor:

  • Minimizar la trascendencia de lo que te están diciendo con clichés como “No te preocupes por eso” o “Le das demasiada importancia”. Deja que hable y cuando esté en un estado menos emocional le podrás argumentar por qué para ti no es tan importante.
  • Intentar forzar demasiado a la otra persona para que hable de algo que prefiere no comentar.
  • Mantener una actitud condescendiente y compasiva, con frases como “Oh, pobrecito… Sé como te debes sentir.”
  • Acabar las frases por la otra persona cuando a ésta le cueste encontrar las palabras o haga pausas. No asumas que quiere decir lo que tú crees que va a decir. Además da la sensación de que tienes prisa para que termine de hablar.
  • Si tu interlocutor se pone muy emocional, acéptalo sin críticas ni sin decir cosas como “Por favor, no llores”. Probablemente no quieres que llore por él, sino para no sentirte peor tú mismo. Deja que exprese sus emociones y limítate a darle cariño para consolarle.

13. Finalmente, resume las conclusiones de la conversación

Una buena forma de oficializar todo lo hablado, relajar la situación y crear un mayor compromiso es resumir la conversación incluyendo los elementos y emociones que tu interlocutor consideraba más importantes. Será un bonito broche de oro.

Si quieres saber más consulta habilidadsocial.com